El misterioso “Via Crucis” de Rennes-Le-Chateau

Rennes-Le-Chateau tiene indicios que nos hacen pensar que este lugar merece su fama como el lugar más misterioso de Europa, escenario de acontecimientos siniestros y guardián del secreto más bien guardado de la historia.

Vamos a hablar de su misterioso Via Crucis:

Primera estación

 

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“Jesús es condenado a muerte”

“Jesús es condenado a muerte”: Vemos a Jesús de pie, vestido con un manto rojo (Peplum o túnica roja como en la Última Cena de Leonardo Da Vinci) en frente de Poncio Pilato, este último en acción de lavarse las manos. A su lado un niño negro, con pies de animal, más concretamente de Grifo. El niño porta una bandeja en la que Pilato se lava las manos. Y en el momento de la sentencia de muerte, Barrabás saludando a la multitud, siendo liberado. En los textos canónicos no se menciona absolutamente nada a cerca del niño negro al lado de Pilato. El propio Pilato viste de morado (color de la penitencia) de los pies a la cabeza. Esto parece inapropiado, ya que no muestra piedad alguna.

 

Segunda estación

 

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“Jesús carga con la cruz”

Observando cuidadosamente el Vía Crucis de Rennes, nos damos cuenta que sobre el brazo superior de la Cruz aparece la Cúpula de la Mezquita de Omar (llamada también Mezquita del Acantilado) que en aquella época no existía, ocupando su lugar el Templo de Jerusalén o Templo de Salomón.

Algo realmente extraño.

También podemos observar en la imagen a cuatro soldados. Uno viste peto de oro, otro de plata, mientras que los otros visten yelmo dorado y plateado. Por último, un joven, delante de Jesús, se agacha para recoger un trozo de lanza.

 

Tercera estación

 

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“Cae Jesús por primera vez”

Vemos a Jesús arrodillado mientras un soldado intenta levantarlo por la fuerza. Detrás, en el fondo, dos torres dominan la escena.

Deben ser las torres del Templo de Salomón que aparecen en escena tras su notoria ausencia en la segunda estación. Además hay un personaje que toca un cuerno dorado. Es una imagen extraña, ya que en las “procesiones” que llevaban a los condenados a su lugar de ajusticiamiento, como es el caso de Jesús, no se tocaba el cuerno, ya que esto se hacía durante la lectura del edicto en vez de durante la procesión.

Para finalizar, un soldado lleva un yelmo dorado con una punta similar a la de los soldados prusianos y germanos durante la primera guerra mundial. Este tipo de casco no existía en los tiempos de Jesús.

 

Cuarta estación

 

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“Jesús encuentra a María su santísima madre”

Jesús aparece siendo agarrado por un individuo que le precede, a la vez que el propio Jesús coge de la mano a la Virgen que llora desconsolada.

Pero lo siguiente no aparece en los textos canónicos, ya que en esta estación también nos encontramos con la presencia de María Magdalena, de rodillas, reconocible por llevar el pelo descubierto y una túnica de color amarillo oro implorando una plegaria por Jesús.

Además, en el fondo, detrás de un estandarte romano, se puede observar una especie de “rosa de los vientos”, que no tiene nada que ver con el periodo de tiempo en el que nos encontramos y que tampoco nos recuerda ningún símbolo romano.

 

Quinta estación

 

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“Simón ayuda a llevar la cruz de Jesús”

En esta estación podemos observar el grave deterioro que ha sufrido el fondo de la imagen. Por lo demás no se aprecia nada extraño o fuera de lugar si se exceptúa el hecho de que el Cireneo, que ayuda a Jesús a llevar la Cruz, es exactamente el mismo personaje que aparece en la Cuarta Estación, cuando todavía no debía aparecer.

 

Sexta estación

 

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“Cae Jesús por segunda vez”

En el margen derecho puede verse el rosetón de una iglesia, que en esa época, obviamente no podía existir.

Y también reaparece la cúpula de la Mezquita de Omar que, como ya se dijo con anterioridad, no existía en los tiempos de Jesús. El soldado que aparece es también una excepción, ya que el resto de los soldados van descalzos o usan sandalias con cintas de cuero como calzado.

Este soldado viste unas botas de cuero que no existían en esta época.

 

Séptima estación

 

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“Una piadosa mujer enjuga el rostro de Jesús”

Nos encontramos ante la segunda caída de Jesús, pero para los observadores, en el fondo, vemos un arco a través del cual se percibe la presencia de la Torre Magdala a pesar del leve deterioro de los años.

 

Octava estación

 

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“Jesús consuela a las hijas de Jerusalén”

Detrás de la Cruz aparece de nuevo María Magdalena llorando, como en la cuarta estación vista con anterioridad.

Un soldado con yelmo le quita la capa roja que Jesús lleva hasta ese momento. Pero lo más curioso es la presencia es esta estación de una mujer vestida de morado, con el típico velo de viuda, que presenta a Jesús un niño vestido con un Kilt Escocés de color azul.

Esta prenda no puede estar presente en este lugar si no aceptamos el hecho de que Sauniére era Masón, del Antiguo Rito Escocés, en el que los masones eran (y son) llamados “hijos de las viudas” y donde existe un “Grado Azul”, para más señas el mismo color del Kilt que viste el niño.

 

Novena estación

 

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“Cae Jesús por tercera vez”

Parece que en esta Estación no hay nada extraño, pero si observamos el soldado romano que está de espaldas con atención, vemos que el propio soldado es lo extraño, ya que no es un soldado romano, sino Franco, con el yelmo típico de las tropas de Dagoberto II, Rey de los Merovingios, mientras que la falda roja es para indicar, más concretamente, la dinastía de los Asburgo.

Este soldado lleva bajo el brazo la capa roja de Jesús, mientras que el Cireneo ayuda a Jesús a levantarse y otro hombre sobre un caballo blanco aparece en el fondo de la escena.

Un caballo que toma un papel importante en todo el misterio de Rennes-Le-Chateau.

 

Décima estación

 

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“Despojan a Jesús de sus vestiduras”

Vemos a Jesús en el momento exacto en el que le desvisten, con el manto rojo elevado tras él. Los soldados juegan a los dados para ver quien se queda la capa de Cristo.

El manto rojo de Jesús sirve en realidad para ocultar a otro personaje, del cual solo podemos ver una mano posada sobre un brazo de la Cruz. Volvemos a observar ahora el lanzamiento del dado. En uno de ellos vemos un 5, mientras que en el de la izquierda, algo imposible, vemos un 3 y un 4. De hecho, esos números no pueden verse a la vez en un dado.

Fijemos atención ahora en el soldado de la derecha de la Estación:

Mirando hacia los hombros del soldado romano de la derecha de la escena, exactamente entre el ángulo formado por los brazos de la cruz; lo que parece ser un detalle sin importancia del paisaje del fondo: la barba queda revelada ser la cara de un hombre encuadrado por bigotes, de la maléfica expresión.

¿Quién puede ser?

Es extraño, sin embargo, la cara de este hombre ha quedado oculta de esta manera en el interior de la escena, más que el resto de los demás.

De acuerdo a nosotros, esta “ocultación” de este aspecto es intencionado y no accidental, y seguro que representa algo de importancia. ¿Pero el que?

 

Decimoprimera estación

 

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“Jesús es clavado en la cruz”

El texto canónico del Vía Crucis, en la décimo primera estación, recita textualmente: “Jesús viene crucificado”.

Si observamos esta décimo primera estación, uno se fija en que Jesús está en la cruz para ser clavado, mientras la capa roja se mueve.

Detrás de Jesús, un soldado romano de espaldas aparece llevando una escalera. La escalera, en efecto, es una particular que no tendría que estar: esto es porque Jesús fue clavado en la tierra en la cruz, y seguramente no en posición vertical. Además, esta escalera no podría apoyarse en otro sitio que no fuera en la cruz cuando se pusiera en posición vertical.

Además, dicha la escalera es de un tipo que no existía en estos tiempos, los peldaños de las escaleras de esa época eran mucho menos precisos y toscos de los que aquí están representados. Al fin hemos contado los peldaños de la misma escalera, considerando lo que se ven y los que no se ven por estar cubiertos por el personaje que lleva la escalera.

Teniendo esto en cuenta, los peldaños son siete, como siete son los peldaños de la “escalera del conocimiento”.

Por otra parte, un hecho peculiar: el cielo se vuelve oscuro y nocturno.

De acuerdo a los evangelios, el cielo sólo se oscureció después de la muerte de Jesús. Otro de los extraños hechos de este Vía Crucis.

 

Decimosegunda estación

 

doceavaestacion

 

“Muerte de Jesús en la cruz”

El cielo del fondo, por su color y oscuridad, muestra que estamos a la caída de la noche. Este es un hecho extraño, ya que los Evangelios dicen justo lo contrario.

Además, también nos encontramos con otro personaje oculto, del cual solo vemos una mano sobre la cabeza de la Virgen.

 

Decimotercera estación

 

treceavaestacion

 

“Desclavan a Jesús y lo entregan a su madre”

Vemos a Jesús siendo bajado de la Cruz, pero la mujer que debería ser la Virgen ha sido reemplazada en este caso por María Magdalena, claramente reconocible por la túnica amarilla y el velo morado en la cabeza en contacto con la mano de Jesús.

Es algo peculiar, ya que en la “Piedad Clásica” es la Virgen María la que aparece siempre representada.

 

Decimocuarta estación

 

catorceavaestacion

 

“Dan sepultura al cuerpo de Jesús”

Esta es la estación que encontramos más interesante y esclarecedora de todas. María Magdalena aparece ahora con la cabeza desnuda, como en otras estaciones anteriores, mientras que la Virgen aparece con su velo azul.

El cuerpo de Jesús está siendo trasladado a su tumba.

 

Conclusiones

 

catequesis

 

 

Empezaremos justo donde lo hemos dejado, en la XIV y última Estación:

Observemos en cuerpo de Jesús, más concretamente la herida de su costado, causada según los Evangelios por la lanza de Longino. Ahora bien, puntualicemos que la herida de Jesús fue en su lado diestro, mientras que aquí aparece en el izquierdo. Algo no cuadra entonces.

Entonces pensamos en invertir la Estación, justo como si estuviera reflejada en un espejo. Lo que podemos observar es ciertamente increíble. En esta posición al observar la Estación, todo parece encajar: la herida en el costado de Jesús está en la posición correcta (justo como aparece en los Vía Crucis y en la Sábana Santa). Además, esta posición proporciona un giro espectacular: las montañas, el paisaje, los personajes.

Observando el paisaje detenidamente, observamos que las montañas son exactamente las mismas que rodean Rennes-Le-Chateau. Se puede divisar Blanchefort, una cabeza de serpiente y una pila bautismal.

Esto, quiere decir que el sacerdote del condado tiene la intención de dejarlos marcados topográficamente. Desarrollando estas indicaciones: Resulta increíble que trayendo los puntos que encuentras en la décimo cuarta estación en el papel topográfico de la localidad de Rennes-Le-Chateau, encontramos que se corresponden de manera precisa y exacta a las localidades “clave” del Gran Secreto.

Encontramos en secuencia Blanchefort, Monte Cardou, El asiento del Diablo (representado por la cabeza de serpiente) que está en el bosque de Rennes-Les-Bains, la Fuente de la Magdalena, que siempre está en este bosque, hasta llegar a una localidad cuyo nombre es todo un misterio: El Homme Mort, es decir, el Hombre Muerto. Pero no sólo es eso.

La décimo cuarta estación, debajo, tiene el número XIV, exactamente el número 14. Pero si lo vemos reflejado como en un espejo, el número XIV se convierte en la palabra VIX. Y el latín la palabra VIX…

Pero seguimos adelante y vemos la décima estación: hemos hablado de números, aquellos que tira el dado para marcar la tierra, es decir, el 5, el 4 y el 3. Recordamos que, de acuerdo a los judíos, los números 3, 4 y 5 representan Israel. La suma de estos números suma 12. La suma descompuesta de los dos números por separado, es decir 1 + 2, suman 3. El número de la perfección y de la Trinidad.

Pero continuamos con los números: tomamos el número de la estación, el 10, y después tomamos los dos números del dado izquierdo, el 4 y el 3. Sumamos los números: 10 + 4 + 3 = 17. Otra vez, el número “mágico” de Rennes-Le-Chateau, que siempre encierra todo el misterio. Pero este número debe ser usado conjuntamente con el número del dado derecho, el 5, para ser dejado sobre la mesa, o mejor, escrito por Sauniére, encontrado en los papeles personales del sacerdote después de la muerte de su mujer, que ahora retomamos aquí debajo:

Y AND N S Z N U M G L N Y Y R F V H AND N M Z F

P.S Or T + P AND C H AND U R + To + AND M B Z

VOR U C H U R AND + D U + R H OR N AND, S OR N Z

UP OR THE S S OR N + S U R + L AND + G R L + F

LD AND U X + F OR I S + R AND T OR U R N TO. U D

RN + M TO L I N + S U R V THE N T + AND T + X H

RX V + F OR I S + L AND + G OR U T TO +. C U Z

TT. TO R AND T and. + U N + TO N G AND + T

NV AND I L L TO I T + AND T + AND N + F T + U Q

YN P AND G N and + Of Or R. B. S. C U R H

OR V T S V K Y R M S T I J P Z C K P F X K TO

Aunque, siguiendo un cálculo realizado por Boonaert, que es expuesto en el libro “Rennes-Le-Chateau, guías del visitor”, escrito por Kletzky y Pradere (y Sival y Ganz, 1990), usando el código del 17 con el 5, obtendría una frase de 128 letras, como la de la tumba de la marquesa, pero este mensaje sonaría como el siguiente:

“O NATIVO ROMANO HAUTPOUL ALMACÉN VISIGOGOTICO, ALARIC, REAL, TEMPLARIOS BEZU, ACCEDE A KARST SOBRE RAYOS DEL SUR. LLLLLLXV.M APUNTA AVEN.P.CARLA. REY MUERTO.MMLLLLXLV.M”

Se podría realizar una traducción literal, pero creemos que las palabras de sentido completo son suficiente para hacernos entender las intenciones de Sauniére; además, podemos leer las frases, Romano, Hautpoul (la familia de la Marquesa), almacén, visigogótico, Alarico, Real, Templarios y Bezu (el castillo del cual hemos hablado en nuestro viaje), acceder, Rayos del Sur (referencia a los rayos solares en la iglesia de Rennes), Carla (localidad cercana a Rennes), rey muerto. Para los números romanos, podrían significar cualquier cosa.

Para concluir, podemos afirmar que el Vía Crucis de Rennes-Le-Chateau no es un simple Vía Crucis como alguien podría afirmar en un principio. Nada de eso.

Tiene, por el contrario, un verdadero papel topográfico, que se refiere al de Boudet en su libro “La verdadero lengua céltica”, papel diseñado por el hermano de Boudet, Edmond.

 

 

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